SUCEDÁNEOS, TAXIDERMIAS, ARQUEOLOGÍA Y AUTOPSIAS

Desde el Renacimiento, fecha en la que por primera vez el Arte es entendido como tal en la Historia, hasta finales del siglo XIX, sus límites coincidieron plenamente con los de la pintura y la escultura. El siglo xx demostró que esta idea estaba sustentada en una serie de convenciones que como argumento para definir el Arte resultaban enormemente frágiles y planteó unas reglas de juego, orientadas a hacer de ésta la cuestión central de su investigación.

Es fácil imaginar para cuantos amantes del Arte de la época resultó imposible entender en absoluto lo que estaba sucediendo, e inevitable interpretarlo como la extravagancia de unos jóvenes descerebrados en lugar de la revolución que pretendía renovar los objetivos de la pintura y la escultura, que a la postre resultó de una importancia enorme para el desarrollo de la idea de Arte. Desde la incomprensión de lo que acontecía, se auguraba una corta vida para este tipo de prácticas y un retorno a los parámetros de la Academia para un feliz desarrollo del destino del Arte. El tiempo demostró lo equivocados que estaban los que así opinaban, así como que cuando el Arte da un paso en firme, nunca vuelve atrás.

El cuestionamiento de dichas convenciones hizo que durante los primeros sesenta anos del siglo xx, el hilo conductor de las prácticas artísticas fuese la búsqueda de una definición del Arte así como el desafío de sus límites, que una y otra vez cedieron ante los distintos embates, aunque en cada nueva conquista volvieron a ser coincidentes con los de las disciplinas reinas del período.

La pintura y la escultura iniciaron la búsqueda de sus identidades más esenciales identificando la definición de Arte con la de la pureza de las disciplinas, pero cuando a principios de los años sesenta éstas llegaron al final de sus posibilidades, se vio que ese límite también cedía... el Arte seguía su camino sin alterarse lo mas mínimo por el destino de la pintura o la escultura.

Sin embargo, una vez más, había en el colectivo artístico una sensación de incredulidad y a cada movimiento pictórico que surgía, se creía ver al iniciador de una nueva narrativa con tintes épicos como las que la pintura nos había acostumbrado a degustar a lo largo de seiscientos años. Otro espejismo; tampoco ahora era fácil de digerir el cambio de escenario por el que a partir de entonces deberían moverse las disciplinas artísticas.

A partir de que el movimiento Pop, deudor de la osadía Duchampiana, planteó como posibilidad artística objetos indiscernibles de la realidad misma, las cosas no volvieron a ser igual para el Arte.

Desde ese momento la definición de Arte incluía la posibilidad de que un objeto ofrecido para la contemplación estética no tuviera por que tener ningún distintivo que lo hiciera diferente a los sentidos de otro idéntico y que no fuera Arte. O dicho de otro modo, ya no era imprescindible para validar algo como objeto artístico, que fuera pintura o escultura; cualquier cosa podía ser Arte.

Para la pintura en particular, el cambio fue notablemente mas traumático que el acaecido a principios de siglo, ya que entonces y antes, había sido el actor principal de la función a diferencia del papel que se le reservaba en el período que se planteaba por delante; esto es, el de ser una posibilidad entre tantas, pero una de las dos únicas para las que la tradición podía ser entendida como un lastre. Por primera vez en la historia, el Arte daba vacaciones a la disciplina que más cuestiones había planteado y resuelto respecto de su naturaleza. La pregunta de si tendría sentido seguir pintando, se hizo acuciante.

En mi opinión, en la actual situación resulta absolutamente irrelevante si se sigue o no pintando, pero en el caso de elegir esta opción (tan legítima como cualquier otra) y pretender inscribir una obra pictórica en el ámbito de lo contemporáneo, sería imprescindible abordarla desde un marco teórico en el que el cambio de escenario sea tenido en cuenta.

Cada época histórica, a la vez que abre un abanico de posibilidades, precinta para siempre las que fueron propias de otra, cuyos parámetros han cambiado y que los nuevos ya no permiten.

Asumir la nueva situación era sin embargo un reto para los que eligieran continuar, y es a mi juicio, una cuestión ineludible a partir de entonces en el trabajo de los pintores, que exige tomar posición acerca de lo que pueda significar para cada cual la práctica de la pintura en este estado de cosas.

El material artístico de otras épocas podrá sin duda ser utilizado en la "posmodernidad", pero solo será aceptable como Arte contemporáneo, si la actitud con que se utiliza es propia de esta situación y no de la que dio origen a dicho material. Puesto que la situación es tan distinta, crear en ella exige necesariamente actitudes distintas.

Este preámbulo, me procura un punto de partida desde el que creo que pueden ser mejor entendidas las coordenadas en las que se genera actualmente mi trabajo, ya que en buena medida, es además de mi visión de la actual situación de la pintura, el tema central de mi obra.

Si desde el Renacimiento hemos entendido la pintura como una práctica artística con una importante vertiente pedagógica, con hallazgos y conclusiones, primero acerca de las posibles maneras de representar el mundo, y después acerca de la naturaleza del Arte y ya no puede ser entendida como tal porque ambos planteamientos obtuvieron conclusiones, deberemos colegir que al hablar de pintura contemporánea estamos pensando en otra cosa que en lo que pensábamos al referirnos a ella durante los dos anteriores períodos, independientemente de que ésta se desarrolle coincidiendo en casi todo lo demás con algún momento de la tradición. La ausencia de este pilar en la configuración del Arte de la pintura es lo que a mi entender se ha interpretado una vez mas, como la muerte de la misma. Esta es la razón por la que elijo para referirme a mis cuadros, el nombre de sucedáneos de pintura; porque siendo en todo coincidentes con esta práctica, carecen por completo de intenciones revolucionarias, pedagógicas o épicas. En esos ámbitos, la pintura ha dicho ya todo lo que podía decir y ahora solo le queda continuar (si los pintores así lo quieren) como "simple" Arte, esto es : brotando de sus autores como la materialización de la estructura incorpórea de sus experiencias, para completar el circuito provocando algún otro tipo de experiencia en aquellos espectadores con los que sintonice el mensaje de la obra.

Mi intención a la hora de abordar el trabajo, me trae a la mente la del arqueólogo que se acerca a la morgue artística de siglo xx con la intención de realizar una aséptica autopsia al "cadáver" de la pintura para extraer de entre los restos otra, pero ésta última, claro, disecada. El material con el que actualmente trabajo, proviene todo él de la historia del Arte reciente. Desentierro elementos propios del arte Pop, del expresionismo abstracto, de la abstracción geométrica, del minimalismo,del Arte urbano y los exhibo en un plano de igualdad que desactiva las fuerzas generadoras de estos movimientos por igual.

Por razones técnicas, estas obras están realizadas faltando a los principios, que desde siempre han sido los 'lógicos" para la realización de una pintura, esto es; la progresión desde los planos de fondo hacia los de delante, madurando como una totalidad cada uno de ellos en sucesivas etapas. La particularidad de algunos de los elementos "expresionistas" que actúan en el primer plano de las imágenes, obliga a actuar de una manera poco convencional que implica el incluirlos en el primer estadio del proceso. Es después de éste cuando se decide con ayuda del ordenador a modo de extensión de la imaginación, el contexto en que éstos se desenvuelven. A partir de aquí, el resultado puede ser pasado a limpio, más como un diseño pintado que como una pintura. El cuerpo a cuerpo del pintor con el soporte ha desaparecido, el equivalente de esta mítica pelea se resuelve en éstas obras de manera virtual y enormemente aséptica. Sin embargo, a pesar de estar realizadas de una manera tan dura y de requerir de un proceso tan minucioso, el esqueleto estructural resulta de un enorme dinamismo, lo que o mi modo de ver, evoca la vorágine contemporánea. El proceso total deviene así heredero directo de varios movimientos de las vanguardias modernas, que son incluidos como si de souvenirs se tratara.

La aséptica investigación sobre el "cadáver" de la pintura con actitud arqueológico-forense, me permite aspirar al ideal de estar creando sucedáneos de pintura disecados, sin los olores propios de la descomposición de una tradición estancada ...sucedáneos de pintura envasados al vacío... inodoros.

César Delgado 2004

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